jueves, 7 de junio de 2012

La Guerra de las Comunidades

En el mes de octubre de 1.517 llegaba a Asturias uno de los reyes más detestados (al menos en sus inicios) de la historia de España. 
Carlos Habsburgo, pues ese era su nombre, se había autoproclamado rey de los territorios españoles aprovechando el despelote administrativo en que se había convertido la península tras la muerte de Isabel la Católica. De esta manera, el nieto de los Reyes Católicos pasó a ser conocido como Carlos I... aunque España le importara, por decirlo de manera suave, un pimiento.

Carlos I
El joven Carlos llega a Asturias sin saber hablar ni una palabra de castellano y rodeado por una pomposa corte de flamencos que le siguen a todas partes. Las clases pudientes empiezan a ver peligrar sus posiciones de privilegio, que el nuevo rey va cediendo poco a poco a sus favorecidos flamencos.
Carlos, que contaba con tan sólo 17 años, empieza a ganarse enemistades en territorio español pero, de momento, nadie se alza.

Avancemos un año. Ya en 1.518, Carlos se da cuenta de que Maximiliano I, abuelo del chico y emperador del Sacro Imperio, está en las últimas. Sus consejeros flamencos empiezan a minarle la moral: ¿por qué conformarse con el trono de aquel terruño llamado Castilla cuando podía ser emperador? Carlos, que era extranjero pero no tonto, empieza a ambicionar el trono del Sacro Imperio y toma posiciones para ser el siguiente emperador.
España, como casi siempre, estaba en crisis y no veía con buenos ojos la querencia de su monarca hacia el trono europeo. El problema es que el trono del Sacro Imperio era electivo y no se ganaba sólo con promesas y buenas palabras: los principes electores deben ser debidamente sobornados y, también como casi siempre, el dinero empieza a salir a espuertas de las arcas castellanas para
pagar los caprichos reales.
Finalmente,  el 12 de enero de 1.519, Maximiliano I muere y el trono imperial queda vacante. Carlos I se proclama emperador en una pantomima electoral celebrada tras la muerte de su abuelo.

El concejo de Toledo, viendo el percal, alza la voz contra el rey y protesta durante todo aquel año de 1.519 y el siguiente, pero Carlos lleva un tiempo tomando posiciones y no va a permitir que un grupo de castellanos le agüen la fiesta, así que convoca Cortes en Santiago de Compostela.
Esta llamada a Cortes debería servir para que el flamenco explicara a los representantes del pueblo de dónde iba a salir la financiación necesaria para su coronación... y vaya si lo hizo: Carlos se planta ante las Cortes para decir que va a viajar a Alemania a tomar posesión de su cargo a la cabeza del Sacro Imperio y que el viaje y los costos de la coronación iban a correr a cargo del pueblo castellano.
Las Cortes le dan la espalda al rey se niegan a autorizar su viaje a Alemania. A Carlos esto le da bastante igual, de modo que desconvoca las Cortes y vuelve a convocarlas en La Coruña, donde obtiene el apoyo necesario y se embarca rumbo al corazón del Sacro Imperio dejando a cargo del gobierno de Castilla a Adriano de Utrecht.

Toledo
El primero en reaccionar fue el pueblo de Toledo, que ni siquiera permitió a sus procuradores acudir a las Cortes y expulsó al corregidor real del Alcázar tomando el poder por las armas.
La rebelión se extendió como la pólvora por la meseta castellana, que se alzó en armas ejecutando a sus representantes en las Cortes celebradas en La Coruña. Ciudades como Segovia, Ávila, Burgos, León o Zamora clamaban por la rebelión y empezaban a gestar la idea de destronar a Carlos I.
De Toledo salió también una propuesta de unión con las grandes ciudades castellanas en base a un manifiesto en el que destacaban puntos como el de reservar los cargos públicos (incluída la regencia) y los beneficios eclesiásticos a los castellanos o prohibir la salida de dinero del reino. La semilla de la revolución está sembrada y Castilla cierra filas en torno a Juan de Padilla, regidor sublevado de Toledo.

A partir de este momento, todas las ciudades castellanas empiezan a sufrir represalias y alzarse en una guerra abierta contra los abusos de la corona. El primer episodio se produce cuando Rodrigo Ronquillo, alcalde de Segovia, recibe orden de investigar el asesinato del que fue procurador segoviano en las Cortes de La Coruña.; todo habría ido como la seda de no ser porque Ronquillo tuvo la "genial" idea de aprovechar la situación para amedrentar al pueblo... pero la cosa no estaba para bromas, así que los segovianos se unen en torno a la figura de Juan Bravo y se amotinan.
Ronquillo, viendo la que se le viene encima, pide refuerzos a la corona mientras que el pueblo de Segovia, por su parte, relama la ayuda de las ciudades sublevadas. Adriano de Utrech sabe que el ejército comunero está camino de Segovia con Padilla a la cabeza y que, si consille llegar allí antes que los refuerzos reales, la ciudad caerá sin remisión, así que ordena enviar a Segovia la reserva de artillería acuartelada en Medina del Campo.
Cuando los soldados del rey van a hacerse cargo de las piezas de artillería, los medinenses se rebelan... la jornada acaba con Castilla entera alzada en armas y con Medina del Campo ardiendo de punta a punta. Los comuneros ya se levantan por toda la meseta enarbolando el estandarte de Juana la Loca, madre de Carlos I y, según el parecer de los ejércitos comuneros, auténtica reina por derecho propio.

Los ejércitos comuneros son convocados entonces a Tordesillas para una Junta en la que los líderes del movimiento deberán entrevistarse con Juana y, ya que están de camino a esta Junta, los sublevados de Toledo aprovechan su paso por Medina del Campo para hacerse con las piezas de artillería que habían sido destinadas en un principio a sofocar la rebelión segoviana.
Una vez en Tordesillas, con 14 ciudades representadas en la Junta, los comuneros declaran inválido el gobierno de regencia dejado por Carlos I y se autoproclaman como gobernadores de Castilla hasta que sea posible hacer valer los derechos al trono de Juana.
Los problemas surgen cuando algunos de los sublevados aprovechan la situación en que está sumida la meseta para emprender acciones revolucionarias de carácter antiseñorial: la amenaza no alcanza ya únicamente al rey sino también, y de manera mucho más directa, a la nobleza. Viendo esto, los nobles cierran filas en torno a Adriano de Utrech y suman sus propios hombres al ejército real.

Juana I
Juana, completamente consciente del percal, se niega a dar su apoyo abiertamente al movimiento comunero y a plasmar su firma en cualquier documento oficial, lo que a su vez provoca que la ciudad de Burgos se amilane y decida retirar su apoyo a la Junta de Tordesillas.
Los dos bandos pasan todo el año de 1.520 recaudando fondos, aprovisionándose y reclutando soldados para su causa. La situación se mantiene más o menos estable hasta que, a finales de año, las tropas comuneras se ponen torpemente en marcha dejando franco el camino hacia Tordesillas. El ejército real, comandado por hombres curtidos en el campo de la estrategia militar, aprovecha el pasillo dejado por las tropas rebeldes y toma la ciudad dejando a los comuneros sin acceso a Juana y, por lo tanto, sin una figura real en la que centrar sus pretensiones.
Aún así, los sublevados superan el golpe y se reorganizan en Valladolid para empezar el año de 1.521 siguiendo dos vías de acción: por un lado hostigan las tierras palentinas para tratar de ganar adeptos a su causa mientras por otro ponen cerco a la ciudad de Burgos, que a estas alturas ya se encuentra de nuevo bajo control real.
La respuesta realista no se hace esperar: Carlos I emite desde Alemania un edicto en el que condena a muerte a todos los comuneros destacados y acusa de traición a todos aquellos que les apoyen. La sentencia está sellada y firmada... y Burgos lo sabe. Esto, unido al hecho de que las tropas comuneras llegan tarde al sitio, hace que la vía burgalesa desemboque en un fracaso estrepitoso.
Aún así, los comuneros no se desaniman y un ejército castellano con Padilla a la cabeza toma Torrelobatón, una plaza fuerte cercana a Valladolid que estaba bajo dominio real, lo que enciende los ánimos de los comuneros y les impulsa a seguir luchando pese al fracaso sufrido en Burgos.

Los meses van pasando y las tropas comuneras acantonadas en Torrelobatón van impacientándose y presionando a Padilla para que efectúe algún movimiento en contra del bando realista. Padilla es reacio a abandonar el recién conquistado bastión, pero finalmente cede a las presiones de sus capitanes y ordena al ejército que se ponga en marcha en la madrugada del 23 de abril de 1.521 hacia Toro, donde deberán aprovisionarse y reclutar más hombres de armas.
La idea, en principio, era buena... pero una vez más la inexperiencia en materia militar de los dirigentes comuneros hace mella: Adriano de Utrech llevaba tiempo reuniendo un gran ejército en las inmediaciones de Tordesillas en espera de que los comuneros cometieran otro error estratégico. Cuando el regente se entera de la salida de la hueste acuartelada en Torrelobatón, pone en marcha a su ejército y corta el paso a la columna comunera en la plaza de Villalar.

Ejecución comunera en Villalar
Los realistas contaban con unos 3.600 soldados mientras que los comuneros sólo tenían un millar, de modo que Padilla ordenó a sus hombres instalar las piezas de artillería en las calles de la ciudad para que las estrecheces frenaran al enemigo y atenuaran el enorme desequilibrio numérico... pero la superioridad táctica y técnica de los realistas se impuso y Villalar se convirtió en el escenario de una masacre más que de una batalla.
Al anochecer, la villa se había convertido en un pueblo fantasma habitado por los cadáveres de centenares de comuneros y habitantes de Villalar. 6.000 prisioneros habían sido capturados por el ejército realista; entre ellos los tres principales líderes del alzamiento comunero: Padilla, Bravo y Maldonado, que fueron decapitados 3 días después en un cadalso instalado en la plaza mayor de la ciudad.

La derrota de Villalar hace mella en el ánimo de los sublevados y las ciudades alzadas en arma empiezan a reintegrarse una a una bajo el poder de la corona. Tan sólo Madrid y, sobre todo, Toledo, continuaron con la revuelta.
Cuando llegaron a Toledo las noticias de la derrota comunera en Villalar y de la muerte de los tres líderes rebeldes, María Pacheco, viuda de Padilla, se hizo con el poder y se instaló en el Alcázar como máxima representante de la autoridad comunera. Adriano de Utrech estaba decidido a sofocar de una vez por todas la rebelión de los castellanos... pero, justo entonces, los franceses entraron en Navarra a sangre y fuego obligando al ejército real a concentrar sus esfuerzos en el norte, lo que permitió a María Pacheco negociar cómodamente la rendición pacífica de Toledo. La ciudad  pionera del alzamiento depuso las armas a finales de octubre de 1.521, tras dos años de luchas constantes.

36 comentarios:

  1. Muy bueno. Gracias a ti saque un 10

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  2. Explicación clara y concisa. Esta geniaal muchas gracias

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  3. Muy buenaaa gracias����

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  4. me ghusthan la musho lah frhutah shobre thodo la sanaorhia XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD. Thamvien me ghustan los penes

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  5. Illo loko me a gustaoh muxo, a sio mu produtibo mi niño, me ah aiudao muxo tqm

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  6. te amare siempre, algüeis lof yu, dame qk mi amor

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  7. a mi me parece que esta guerra diplomaticamente llamada como la guerra de las comunidades surge realmente en la casa de willyrex cuando dos bandas de niños ratas se pegaron en la puerta de su casa por ver quien lo veia primero, poneis inf. sin enteraros, os denuncio

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  8. si fhuerhas negroh t degaria k me diheras por kulo

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  9. Mira brother, ciempre t yebare en el heart asi que primo, déjame mirarte despacio, poco a poco, recorriendo tus secretos y disfrutando de tus silencios, déjame admirarte mientras te deseo.

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    1. k vihen heskrives deverihas d sher phoetha

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    2. Bibir cin ty ez eztar en lah ozkurydad, pq túh ereh la lus d mi ahlma

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  10. kihero khedhar khontijo wapo, t avloh hal direk

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  11. mhi histagrham hes ANTONIOELROMPETANGAS

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  12. PENEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

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    1. 8===============================================================================================================================================================================================================================================================================D

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  13. neseshitava sholtharlho, hes lho k 100to

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  14. khe khalor thengho, kreo k hes x ti

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  15. neseshitho k mhe avles me hestoi deprimiendo

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  16. Respuestas
    1. XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

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    2. xq ci ponhes XDDD pharese 1 phenhe?

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  17. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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