miércoles, 10 de abril de 2013

Teodorich von Hagen y la revista Ostara: inspiradores de la esvástica como icono nazi


Los orígenes de la esvástica como símbolo de buena suerte se pierden en el amanecer de los tiempos. Algunos autores sostienen que fueron los sánscritos del siglo V a.C. los que idearon este ideograma, pero otros llevan su aparición hasta mucho más allá, concretamente hasta la creación del mundo de la mano del mismísimo dios Visnú. Sea como fuere, la cruz gamada irrumpió en la Europa de mediados del siglo XX como símbolo del horror nacido de la guerra pero… ¿qué llevó a Hitler a escoger precisamente este icono como bandera de su movimiento?

Jörg Lanz
La respuesta la tienen dos personajes que, inconscientemente en un caso y conscientemente en otro,  influyeron de una manera definitiva en la edificación de los cimientos del régimen nacionalsocialista. El primero de ellos es Theodorich von Hagen, fue abad en el monasterio benedictino de Lambach durante las décadas de los 50 y los 60 del siglo XIX. Nada habría tenido que ver este monje con la elección de la esvástica de no haber sido porque ordenó grabar en varios puntos del monasterio el escudo de armas de su familia que, casualmente, tenía una cruz gamada como emblema. La casualidad quiso que, posteriormente, un chico llamado Adolf Hitler estudiara allí y participara en el coro del monasterio dándose de bruces todos los días con aquel símbolo que, según algunas teorías, llegó a fascinarle.
La segunda persona que influyó, esta vez sí conscientemente, en la toma de aquella decisión fue Jörg Lanz. Este antiguo monje fundó en 1.905 la revista Ostara, de la que era el único autor y editor y en la que publicaba contenidos que abogaban por la superioridad de la raza aria sobre todas las demás y por la esterilización de los que él consideraba dalit (parias), entre los que se encontraban, por ejemplo, los enfermos. Hitler era un fan absoluto de esta revista, que ya por aquel entonces estaba perfectamente alineada con las ideas que empezaban a tomar forma en su mente.

3 comentarios:

  1. Vale, y ¿qué hizo Lanz para influir a Hitler?

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  2. Tienes razón, igual no está todo lo bien redactado que debería... problemas de tiempo. Más que influir conscientemente, digamos que se aprovechó de la influencia que había ejercido mediante su revista para atribuírse posteriormente los méritos del gérmen de la ideología fascista.

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  3. Me ha gustado mucho como escribes. Un blog estupendo.

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